viernes, noviembre 21, 2008

UN MIGUEL ÁNGEL SOÑADOR DE CASAS.

POR FRANZ ORTIZ CASTAÑEDA.

“Casa mía, casa nuestra tantas veces pálida

semejante a esa flor

que se hace oscura en la memoria”

Ana Enriqueta Terán.

Quien sueña casas no sueña estructuras, sueña intimidades. La vida íntima de la madera, todos los tiempos del árbol desde su advenimiento del vientre de la tierra hasta su condición de símbolo erguido como columna vegetal. El silencio de las paredes, su calor o frescura para envolver los cuerpos, la vida colmando las angustias, la imaginación con su espacio propio alentado por el barro o las arenas, o los metales o el mismísimo corazón del deshecho.

Quien sueña una casa la sueña en un tiempo total. La infancia como animal maduro se planta y se convierte en la línea central de los horcones. Y corremos, corremos colocando las imágenes del misterio desnudas en las calles para todos, asentamos los sonidos de los insectos para ampliar los espacios, cerramos las puertas para cobijar la palabra y mezclar en los espejos del sueño las aguas del paraíso. La infancia es el pasado, es el presente y es el camino directo hacia el mañana, simultáneos. Ella como tiempo de juegos nos abre los abanicos de las posibilidades, la geografía y todos los acontecimientos van girando a su alrededor, dinamizando el drama de las constelaciones. Ahora el hombre salta en el sueño y siente como la casa se apodera de su pecho, ya no existe la posibilidad de la muerte para la imagen de la casa y aunque en vigilia no la vea, no la toque, no la tenga, la padezca, la luche, la persiga, la sufra y lo desgarre, esa imagen de adentro, esa casa asentada en los espacios interiores de su ser estará allí pidiéndole el cumplimiento del sueño, acechando la realidad, animando a la historia para alcanzar el techo donde guardarse y donde sostenerse.

Quien conoce el trabajo artesanal de Miguel Ángel Peraza debe saber, entonces, que él hizo del sueño de las casas su oficio cotidiano.

En sus inicios el Taller de Cerámica Loma Roja construyó casas de todo tipo y especialmente las que él internalizó en sus vivencias, las de su agrado, las que ama, las que recuerda, las que añora, las que necesita. Son varios los años que lleva moldeando el barro para despertarle la bondad a la tierra.

Podemos aseverar que en estas experiencias íntimas con muchas casas, Miguel Ángel fue construyendo la geometría espiritual de esta casa concreta que construye hoy en La Costa, Municipio Jiménez del Estado Lara.

La casa se “erigió en el corazón, se reanudaba en sueños”, se asentaba en una memoria donde los planos íntimos se iban tatuando en la imaginación, y de aquí vino, surgió como una revelación, sin geometría racional, sin arquitectura utilitarista, apareció como dictada por las voces y las imágenes guardadas. Esta casa se puede nombrar casa del sueño, casa de la madera, del barro, de los olores, del amor y de las manos.

TEXTO: FRANZ ORTIZ CASTAÑEDA.
VOZ NILDA SARMIENTO.

4 comentarios:

Hildalina dijo...

olá procurei o senhor e achei ,tem orkut me add ai ta
puxa tenho ate hoje a lembrança k me deu adorei ter vivenciado com o senhor
um abraço

Hildalina dijo...

oi lembra de mim lina do brasil
quando vc foi la espor suas ceramicas me add no orkut
bjus

Cerámica Loma Roja. dijo...

Saludos
Claro que te recuerdo. Fue un placer compartir con ustedes. Estar entre tu gente. Un gran abrazo y un beso.
Mi correo
lomaroja@gmail.com

Caicara del Orinoco(Estado Bolívar) dijo...

hola, que bueno es ver tanta hermosura en el mundo, señor Miguel Angel da honor a su nombre es todo un artista lo felicito por su labor. mi padre que es su primo me hablo mucho de usted y tambien se siente orgulloso de su familia.