domingo, enero 28, 2007

LAS ARTES DEL FUEGO EN EL ESTADO LARA.


WILLY ARANGUREN.



*Director de Servicios Culturales. IMCA.
Crítico de Arte AICA, Capítulo Venezolano
Cabudare, 22 noviembre 2005.





El Estado Lara, por tradición primogénita e histórica, ha sido lugar preponderante para las Artes del Fuego, precisamente cultivadas desde los tiempos precolombinos, cuando nuestros primeros habitantes poseían la noción de un mundo mágico, mítico y telúrico, basado en cosmogonías y creencias a partir de su comunión con la Naturaleza. Fue una época de luz y de grandes logros como nos lo demuestra la cerámica que sobrevivió a todas las épocas y que podemos encontrar en instituciones como el Museo de Barquisimeto o el Museo Arqueológico de Quíbor.


El inconsciente colectivo aflora de nuevo en nuestros tiempos con el protagonismo esencial del pueblo y con la maestría dedicadas a estas manifestaciones artísticas donde impera el agua, el fuego, el aire, la tierra, como dignos representantes de la creación del Hombre. También se torna valiosa y utilitaria en el transcurrir de los tiempos, para hacerse a la vez artística, creativa, línea a la que queremos emular en esta exposición precisamente referida a la contemplación de la Actualidad, vista con sentido historicista, esteticista, producto de un tiempo y un espacio social determinado un tanto al azar, pero que es indudable su contemporaneidad.

En los años sesenta, setenta y ochenta comienzan a surgir nombres como Julio Celis, Enrique González (en los sesenta, con la creación de la cátedra de esmaltes en la Escuela de Artes Plásticas “Martín Tovar y Tovar”), Urma Duim, Jorge Barreto, el Maestro Miguel Jiménez, desde la misma Escuela o desde los talleres que pulularon a la luz y la sombra de la tradición prehispánica en zonas como Quibor, las cuales posteriormente devinieron en entes para el sustento de vida de muchas familias.

Ahora hemos organizado esta muestra de la Actualidad de las Artes del Fuego Larense, con lo más granado y representativo de ella, desde la Galería Municipal de Arte, desde Barquisimeto, desde nuestro Instituto Municipal de Cultura y Arte (IMCA), desde el apoyo a las artes y a la cultura que está brindando nuestro Alcalde Henri Falcón, como maneras de integrar a las comunidades.

Luego de conversaciones, preguntas, inquisiciones, nos damos cuenta que la riqueza de las artes del Fuego Larenses es extraordinaria y que los temas o las preocupaciones son disímiles, particulares: se puede pensar en el macrocosmos, en la destrucción de la naturaleza por el hombre, en la nobleza de la ecología, en la fuerza de la naturaleza, en las posibilidades mágicas de los metales o de los elementos, en la alquimia, los sueños, la poesía, en lo lúdico, en lo ancestral, en lo atemporal, en el sincretismo de nuestras regiones, en muchas motivaciones más, más allá de dominios técnicos o de la posibilidad siempre presente del azar, dentro de esta actualidad que pudiese abarcar diez años de producción o simplemente la actualidad del 2005, dentro de una museografía ideada por el arquitecto y pintor Manuel Rivero que fortifique el mensaje a través de la similitud de las piezas, de cada uno de los exponentes, de forma tal que demos una visión coherente, unitaria, creativa, pero también volátil y libertaria.

En este sentido, particularmente nos interesa destacar aquí al Maestro Jorge Barreto, creador de una maravillosa aceptación, formado en escuelas y con maestros de Estados Unidos y del Japón, adelantándose con una obra donde ha predominado el mensaje de la Naturaleza, la ecológico, las manifestaciones abstractas, la impronta del azar controlado, una cierta poesía visual y además real, de manera tal que su obra se ha recreado en sitios públicos y privados, en colecciones privadas, como manera de hacer un arte único y tridimensional, que a la vez se nos manifiesta puntual. En esta oportunidad nos presenta una serie de obras, denominadas “Bandejas”, devenidas de lo lúdico, de la experimentación para realizar obras, en pequeño formato, minimalistas, más allá de los ámbitos utilitarios, siempre con vigor, rigor y poesía plástica.

Una figura fundamental lo constituye, desde la perspectiva de nuestros tiempos, Miguel Ángel Peraza, auténtico pintor, inventor de máquinas, arquitecto (“por la gracia de Dios”, según Fruto Vivas), escultor, promotor cultural, quien desde su sitio predilecto, Loma Roja, cerca de San Miguel y Quibor, ha incursionado siempre en esta labor del fuego y del arte, de manera magistral, logrando éxitos e improntas no sólo reconocidas en el país sino fuera de él. Peraza es también un poeta de la imagen y de lo inaudito cuando sus objetos utilitarios incluso se convierten en obras de arte insustituibles.
Miguel Ángel viene estudiando las formas arquitectónicas, pero sobre todo el color devenido desde la Tierra misma, como elemento integrador de la obra de arte, con excelentes resultados en cuanto a lo utilitario y artístico propuesto. Ahora nos presenta tres murales como síntesis de su actual creatividad donde lo que importa es el símbolo, ligado al infinito universo, el trazo poético de la línea en medio de la grandeza del espacio que Peraza resume, presentado además como amplio y maravilloso, tal es la parsimonia de sus logros.



2 comentarios:

Hil dijo...

Hola
Muchas gracias por ofrecernos tanta información acerca del arte y artesanía venezolana. Son pocas las personas que le dan difusión a nuestra cultura, tal parece que nuestro país fuese un país sin historia. Así lo presentan. Hace falta más gente como tú que le muestre al mundo que no somos lo que hasta ahora se ha pensado.
Estoy muy orgullosa de mi país y de sus hijos valiosos.

Un abrazo

Anónimo dijo...

totalmente de acuerdo...es bueno la producción, las ventas, pero proyectar nuestra cultura con vaciamientos es aun mas interesante, porque nutrimos de conocimientos a los que no saben. muchas gracias por la información